Historia de Partidas a la Ciega al batir Najdorf el Record Argentino

JUGÓ 20 - GANÓ 14, TABLAS 4 Y PERDIÓ 2

Es conocido un determinado número de maestros y aficionados, entusiastas cultores del noble juego, que han tenido especial predilección en conducir partidas a la ciega, es decir, jugarlas mentalmente sin ver el tablero ni a su adversarios. Se trata de un esfuerzo digno de encomio y que no está al alcance de todos, por cuanto su conducción con éxito está naturalmente reservada a aquellos que poseen especiales aptitudes.

Por lo que han expresado varios maestros que se han dedicado a su práctica, se puede establecer, que lo más difícil es primero jugar una sola partida a la ciega, porque hay que acostumbrar el cerebro a retener la imagen de la situación inicial de las piezas y luego las constantes que se van presentando durante el desarrollo del juego. Una vez logrado esto y al conducir más de una partida a la vez, se presentan otras dificultades: saber diferenciar los tableros donde se ha desarrollado aperturas casi idénticas y recordar con toda exactitud en el final la situación de los peones, pues basta el más pequeño error en una determinada posición de uno para perder el final.

Se sabe que el primer jugador que condujo tres partidas a la ciega, fue Bizzecca [sic: Buzecca] en Florencia, año 1266, record que mantuvo durante 517 años. De los maestros de antaño, jugaron a la ciega entre otros, Filidor 3 en 1783, Tschigorin, Blackburne que enfrentó a 10. Paul Morphy jugó 5 simultáneas, igual número condujo el ex campeón mundial, doctor Emanuel Lasker. En 1905, el entonces genial maestro americano Pillsbury jugó en Cambridge Springs 10 partidas y al mismo tiempo, lo hacía con 4 partidas de damas. En Moscú 1922, realizó el record de 22 partidas. Otros maestros que tuvieron predilección por las partidas a la ciega, fueron Janowsky, conduciendo 10, y Zukertort jugó 16.

En nuestro país, se realizó en 1916 un novedoso torneo sin ver el tablero entre todos los inscriptos. Lo organizó el Club Argentino de Ajedrez y lo ganó el ingeniero Ernesto Grieben.

Hasta 1924, las exhibiciones de simultáneas a la ciega no fueron homologadas oficialmente, hasta que el doctor Alekhine realizó en Estados Unidos varias con notable éxito. Jugó en Montreal, año 1924, 21; en club de Ajedrez Manhattan 10; en Baltimore 10; en Louisville 10 y en el Hotel Alamac de Nueva York, 26, ganando 16, 5 perdidas y 5 tablas. Un esfuerzo magnífico. Por su parte Réti y Breyer jugaron en Europa, 24 y 25, respectivamente. Otro maestro que se destacó a la ciega fue Saemisch, al conducir una vez 14 simultáneas.

En Buenos Aires, esta clase de exhibiciones fueron inauguradas durante la visita que nos efectuara en 1924 el malogrado maestro checoeslovaco Ricardo Réti, quien jugó en el Jockey Club 15 partidas, ganando todas ellas, a pesar de tener como adversarios a varios aficionados destacados del elenco nacional. Fue una exhibición única; Réti jugó en forma notable y con ello constituyó el record argentino.

Dos años más tarde, en San Pablo, Brasil, el mismo maestro Réti, batió el record mundial que tenía Alekhine cuando en París 1925 batió su record de Nueva York, jugando 28 juegos. Réti condujo 29 partidas. Poco después, el campeón mundial batió el record de Réti, jugando en Chicago nada menos que 32 partidas, número asombroso que puso en evidencia el cerebro privilegiado de Alekhine. Ganó 19, tablas 9 y 4 perdidas.

Por su parte, el maestro belga George Koltanowski, jugó en Amberes, en 1931 30 partidas simultáneas a la ciega con el gran score de 20 ganadas y 10 tablas. Años más tarde, Koltanowski se propuso batir el record de Alekhine, jugando en Edimburgo, Irlanda, 34 partidas con el siguiente resultado: 24 ganadas, 10 tablas y ninguna perdida. No se sabe si este record fue homologado o si se consideró que los rivales de Koltanowski fueron demasiado débiles, por cuanto el doctor Alekhine en su libro de sus mejores partidas (Buenos Aires 1940), se sigue atribuyendo el record mundial obtenido en Chicago.

También dos de nuestros aficionados se han dedicado a jugar partidas simultáneas a la ciega. Son: León Lerner; jugó 8, ganó 4 y perdió 4, y al mismo tiempo efectuaba operaciones matemáticas de más de seis cifras; y Nicolás Álvarez, que jugó 8, ganó 6 y perdió 2. Éste en dos de los tableros jugó con las piezas negras.

Recientemente el maestro polaco Miguel Najdorf, que se encuentra entre nosotros desde la disputa del Torneo de las Naciones, se ha dedicado con entusiasmo a la difícil práctica de simultáneas a la ciega. Después de realizar varias exhibiciones durante su jira por la provincia de Buenos Aires, una en Bolívar con 10, ganando 9 y 1 tablas en sólo 2 horas, efectuó en esta capital el notable esfuerzo de jugar 20 partidas, obteniendo el siguiente magnífico resultado: Ganó 14, perdió 2 y tablas 4, en 8 horas, lo que representa un 80%. Con esto, Najdorf ha puesto de manifiesto singulares aptitudes y ha batido el record argentino que ostentaba el maestro Réti desde el año 1924.

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Siguen a continuación dos excelentes producciones de Najdorf jugadas en su última exhibición de 20 partidas.

Tablero N° 15

DEFENSA NIMZOWITSCH

Blancas: NAJDORF

Negras: X. X.

1. P4R, C3AD; 2. P4D, C3A; 3. P5R, C4D; 4. A4AD, P3R; 5. C3AR, A2R; 6. 0-0, P3D; 7. PxP, DxP; 8. CD2D, A2D; 9. C4R, D5C; 10. A3C, O-O-O; 11. P4A, P4A?; 12. PxC, PxC; 13. PxC, PxC; 14. PxAj., TxP; 15. AxP, .PxP; 16. RxP, P4TR; 17. T1R, R1D; 18. AxT, RxA; 19. D2R, A3A; 20. A4A, P5T; 21. D6Rj., R1D; 22. AxPj.!, RxA; 23. TD1Aj., R1C; 24. D8Rj., TxD; 25. TxTj. y mate a la siguiente.

Tablero N° 20

PEON DAMA

Blancas: NAJDORF

Negras: X. X.

1. C3AR, C3AR; 2. P4D, P4D; 3. P3R, P3R; 4. A3D, P4A; 5. 0-0, A3D; 6. P3CD, O-O; 7. A2C, P3CD; 8. CD2D, A2C; 9. C5R, CD2D; 10. P4AR, T1R; 11. D3A, C1A; 12. P4CR, P3TR; 13. P5C, PxPC?; 14. PxPC, C3-2T; 15. AxCj.; RxA; 16. D5Tj., R1C; 17. DxPj., R1T; 18. D5Tj., R1C; 19. C7A. Negras abandonan.

El maestro Najdorf ha manifestado que en el presente mes tiene el proyecto de batir el record mundial de simultáneas a la ciega, jugando el extraordinario número de 35 partidas. Será sin duda alguna un espectáculo único en nuestro país y constituirá un esfuerzo maravilloso de un cerebro privilegiado.

Como punto final a esta crónica, quizás incompleta por datos que se les escapan a uno de la memoria y otros ignorados, va sin comentario el siguiente lacónico comunicado: “¡En Rusia ha sido votada una ley que prohíbe que se jueguen partidas sin ver el tablero!”


(Caissa, julio 1943, págs. 77-78)


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