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Thales Pérez Hernández

(c. 1950)

Existen en el deporte, como en todas las actividades humanas, figuras señeras que, por el solo influjo de su obra o de su personalidad, condensan una época. Decir que Pérez Hernández es una de ellas constituye para nosotros casi una redundancia. No ignora nadie que en los últimos tiempos haya volcado sus inquietudes en nuestro juego la gravitación que el biografiado de hoy ejerciera durante los últimos años en el ambiente ajedrecístico local. Influencia más loable aún porque fuera conseguida con la sola y única ayuda de su firme vocación, un entusiasmo a prueba de obstáculos y un admirable espíritu de sacrificio. Queremos aclarar que al escribir esto lo hacemos por un imperioso deber, aunque sabemos que quizá Pérez Hernández con su reconocida modestia crea desmedidas nuestras expresiones.

Inició sus actividades en el tablero como la mayoría de nosotros, en el ámbito familiar y con la ayuda de parientes y amigos. Bien pronto trascendió este círculo, y en 1932 registra su primera actuación oficial: 2° en un torneo organizado por el Centro de Estudiantes de la Escuela Industrial de la Nación. Ingresado a nuestro Club en 1934, bien pronto demostró sus cualidades y, luego de repetidos éxitos en las categorías inferiores, llegó a primera en el Selección de 1936 y a la Superior de la Federación Rosarina en 1937. Participó con suerte varia en distintas justas, integró el equipo de la entidad vencedor en el torneo de la ciudad de los años 1935, 1936 y 1937, y se retiró de la práctica activa en el año 1940 al vencer en el torneo de primera categoría del Rosarino, luego de un match desempate con Jacinto R. Longobuco.

Pero donde ha brillado con mayores relieves es en la actividad directiva. En nuestro Institución, ocupó todos los cargos, excepto la vicepresidencia, hasta llegar a Presidente en 1940, cargo en el que se desempeñó hasta marzo de 19[...]. Paralelo a ello, en la Federación Rosarina, a la que llegó como delegado del Club, desenvolvía una actividad intensa, y luego de actuar en varios puestos fue Presidente en los periodos 1944 a 1948. Actualmente es síndico en ambas entidades.

Fácil es advertir que tal tarea solamente puede ser abarcada por un hombre cuya capacidad de trabajo y ecuanimidad de juicio sea reconocida y respetada en todos los lugares. Pero agregado al reconocimiento por su labor, Pérez Hernández concita la simpatía general de los asociados y tiene la virtud un poco rara de hacer amigos de todas las personas que a él se allegan.

Y ahora una partida disputada con Diego M. Oliva, para demostrar que también Thales "jugaba al ajedrez". (Pérez Hernández-Oliva, 1-0 en 35)


Boletín del Club Rosarino de Ajedrez, c. 1950


Despedida a un amigo

Pedro M. García

12/12/1999

Resulta muy doloroso despedir de sus amigos al señor Thales Pérez Hernández, quien a lo largo de su vida fue un incansable cultor del juego-ciencia que es el ajedrez.

Sería una ardua labor el enunciar sus cotidianos encuentros y su participación en competencias que a través de los años lo llevaron a protagonizar cargos en el Club Rosarino de Ajedrez.

Lo que nadie podría negar es que su trato con él se traducía en su amabilidad y hombría de bien, y todos afirmarían que han sido amigos de Thales.

En su familia, que con orgullo deja, su esposa, hijos e hija, hasta el cariñoso trato con sus nietos, son un elocuente homenaje y silencioso recuerdo de quienes lo rodean.

El final de tu partida lo jugaste con la brillantez y maestría que te caracterizaron. Te despediste de tus amigos y conviviste los últimos momentos con tu familia y con Dios.

Que sirvan de ejemplo para quienes te conocimos, tu recuerdo nos inspira para continuar tus pasos.